Se cuenta por ahí que vivía en el pueblo un hombre que decía odiar el amor y vivía solo en una casa que parecía encantada.
Una vez, un chaval de quince años, valiente y aventurero, se arriesgó a ir a hacer una visita al siniestro viejo. Al abrir la puerta de la casa, tanto el viejo como el chico quedaron un largo tiempo sin decir nada.
El viejo preguntó con cordialidad: “Hola, ¿Qué quieres?”
Tras vacilar, e incluso pensar en huir, el corajoso muchacho preguntó: “¿Es verdad que odias el amor?”
A lo que respondió el viejo: “La verdad es que no es así. Nunca dije algo así. ¿Por qué preguntas eso?”
“Porque la gente lo cuenta por ahí.”
El viejo se agachó a la altura del muchacho, y le dijo en voz baja: “Ah, amigo… ¿Y no será que todo lo que cuenta esa gente es mentira?”
Cuento repescado del libro “Lecturas Divinas” de Ibn Asad

